Erytheia Psicología

PSICOTERAPIA PARA ADOLESCENTES Y FAMILIAS

Cuando un adolescente está pasándolo mal, sus padres también lo pasan mal. A veces incluso peor, porque sienten que no saben cómo ayudarle, o que cuanto más lo intentan, más se alejan. Si estás leyendo esto, probablemente sabes de lo que hablamos.

En Erytheia llevamos más de una década acompañando a adolescentes y a sus familias. Y lo que hemos aprendido en todo ese tiempo es que raramente el problema es solo del chico o la chica: la familia entera se ve afectada, y la familia entera puede ser parte de la solución.

Una etapa que exige una mirada específica

Por adolescencia entendemos una etapa amplia que abarca desde los 12 hasta los 18 años aproximadamente, con características muy distintas según el momento: la primera adolescencia (12-14 años) y la segunda (15-18 años) plantean retos diferentes, tanto para el joven como para quienes le rodean.

Trabajar con adolescentes exige un enfoque específico: no son niños, pero tampoco son adultos. Tienen su propia manera de entender el mundo, de relacionarse y de pedir ayuda —o de no pedirla—. Por eso en Erytheia trabajamos desde un enfoque sistémico integrador, que nos permite ver la situación en su conjunto, sin reducirla a un único síntoma o etiqueta.

El papel de los padres

En nuestro enfoque, los padres no son solo una fuente de información: son parte activa del proceso. Conocen a su hijo mejor que nadie, comparten su día a día, y tienen una capacidad de influencia que ningún terapeuta puede replicar desde la consulta.

Por eso la participación de los padres es esencial para el proceso desde el primer momento. No para ser juzgados ni para recibir instrucciones, sino para convertirse en parte de la solución.


Motivos de consulta frecuentes

Emocionales:

Dificultades con la propia identidad, baja autoestima, tristeza o síntomas depresivos, ansiedad, miedos, insatisfacción con la imagen corporal o dificultades con la alimentación. También acompañamos situaciones de mayor intensidad emocional, como autolesiones o pensamientos de hacerse daño.

Conducta:

Conflictos con padres o hermanos, actitud desafiante, conductas de riesgo, inicio en el consumo de sustancias, dificultades con el uso de pantallas y redes sociales.

Acontecimientos vitales:

Separación de los padres, pérdida de un ser querido, enfermedad propia o de alguien cercano.

Relaciones:

dificultades para encajar en grupos, problemas en las relaciones afectivas, timidez, agresividad.

Proyecto de vida:

orientación académica o profesional, desarrollo personal, primeras relaciones de pareja.

Cómo trabajamos

Cada proceso comienza con una evaluación detallada: queremos conocer bien al joven, entender su contexto y tener una imagen clara de qué está pasando y por qué. A partir de ahí, diseñamos una intervención a medida, con objetivos concretos y un camino claro para conseguirlos.

FAQS

¿Cuándo es el momento de buscar ayuda para mi hijo?

Cuando algo ha cambiado y se mantiene en el tiempo: más irritabilidad, más aislamiento, conflictos frecuentes en casa, bajada del rendimiento escolar, o simplemente una sensación de que algo no va bien aunque sea difícil de explicar. No hace falta esperar a que la situación se agrave para pedir orientación.

La primera sesión suele realizarse de forma conjunta con el adolescente y sus padres. Es un espacio para conocernos, entender la situación desde todas las perspectivas y empezar a construir una imagen clara de lo que está ocurriendo.

Sí, y es una parte esencial de nuestro enfoque. Los padres no son espectadores del proceso: son participantes activos, porque forman parte del contexto en el que el adolescente vive y, en muchos casos, parte de la solución. Sin el compromiso de al menos uno de los padres, el trabajo terapéutico pierde gran parte de su eficacia.

Las situaciones más frecuentes incluyen ansiedad, bajada del estado de ánimo, conflictos familiares, problemas de conducta, dificultades en las relaciones con iguales, bajo rendimiento escolar, uso problemático de pantallas o inicio en el consumo de sustancias. En la página de este servicio encontrarás una descripción más detallada.

No hay una duración fija. Depende de la situación, los objetivos y la evolución de cada caso. Lo que sí hacemos es revisar el proceso de forma periódica para que siempre tenga sentido y dirección clara.

Es una duda muy frecuente, y legítima. Lo que podemos decirte es que llevamos más de una década trabajando con adolescentes, y sabemos que la confianza no se impone: se construye desde el primer momento, con respeto y sin etiquetas. La mayoría de los chicos que llegan con resistencia acaban encontrando en la consulta un espacio propio.

¿Tu hijo o hija está pasando por una etapa difícil?
¿Sientes que no sabes cómo ayudarle?

Contáctanos sin compromiso. Estaremos encantados de acompañarte.