Tienes más de 18 años y te sientes plenamente adulto, pero las circunstancias —los estudios, el trabajo, la vivienda— no siempre te permiten ejercerlo del todo. Sigues viviendo en casa de tus padres, y sabes que esa situación no va a cambiar de un día para otro. No es que algo vaya mal. Pero a veces pesa.
En Erytheia trabajamos específicamente con jóvenes que están en esta etapa: adultos que aún no han podido emprender su vida independiente, y que a veces necesitan un espacio propio donde pensar con claridad.
La extensión de la adolescencia es un fenómeno real y cada vez más frecuente. Convivir con los padres siendo ya adulto genera sus propias tensiones: la necesidad de independencia choca con la dependencia real, y eso tiene un coste emocional que no siempre es fácil de gestionar.
En esta etapa, los jóvenes suelen llegar a consulta por iniciativa propia. Saben que algo no está bien, o simplemente sienten que necesitan un espacio donde pensar con claridad. Eso ya es un paso importante.
Ansiedad, tristeza, baja autoestima, dificultad para regular las emociones, relaciones muy intensas o inestables, sensación de vacío, o dificultad para saber quién eres o qué quieres.
Primeras relaciones serias, rupturas y duelos afectivos, patrones relacionales que se repiten.
Tensiones con los padres, dificultad para establecer límites, el equilibrio entre dependencia e independencia.
Incertidumbre sobre el futuro, presión académica o laboral, dificultad para tomar decisiones importantes.
Con jóvenes adultos trabajamos desde un enfoque sistémico, pero con un formato predominantemente individual. El protagonista del proceso eres tú. En algunos casos puede ser útil contar con la participación de la familia, pero no es imprescindible: lo decidimos juntos según lo que cada situación necesite.
Es un servicio pensado para personas mayores de 18 años que, por razones económicas, laborales o de vivienda, aún no han podido emprender su vida independiente. No son adolescentes, pero tampoco están en la misma situación que un adulto plenamente emancipado. En Erytheia trabajamos específicamente con esta etapa porque tiene sus propias características y sus propios retos.
Cuando aparece una sensación de bloqueo, de no avanzar, de no saber muy bien hacia dónde ir. O cuando las relaciones —con la pareja, con los padres, con uno mismo— generan un malestar que no termina de resolverse solo.
El formato es predominantemente individual. El protagonista del proceso eres tú. En algunos casos puede ser útil contar puntualmente con la participación de alguien cercano, pero no es algo sistemático ni imprescindible: lo decidimos juntos según lo que cada situación necesite.
Ansiedad, dificultades en las relaciones de pareja, duelos afectivos, tensiones con los padres, dificultad para tomar decisiones importantes o incertidumbre sobre el futuro. También acompañamos situaciones de mayor intensidad emocional, como dificultad para regular las emociones o sensación persistente de vacío.
Depende de cada caso y de los objetivos planteados. Lo revisamos de forma periódica para que el proceso siempre tenga sentido y dirección.